7 Noviembre 2009
La muerte del general de Intervención, Sabino Fernández Campos, ha sido sentida en toda España por tratarse de una persona de bien, en cuyo haber se atesoraban las principales virtudes que tradicionalmente adornaban a los componentes del Ejército español. Entre ellas yo destacaría la lealtad y la discreción que cuando coinciden en alguien, como en el fallecido, ennoblecen su dignidad. Conocí al extinto en una visita, que le hizo en su despacho de un Ministerio - creo que era el de Información en el que era Subsecretario- Adolfo Suárez, siendo éste gobernador de Segovia, y en la que también estuvo Mariano Nicolás, entonces Gobernador de Cuenca. Yo les acompañé por ser, en aquellos días, director de facto del "Diario de Cuenca" porque su director, recién nombrado, vivía todavía en Andalucía. No recuerdo muy bien de qué asunto trataron los "Poncios", como entonces llamábamos a los Gobernadores Civiles, aunque creo recordar que era sobre la celebración de alguna efeméride cultural, pero sí mantengo en la memoria la positiva impresión que me causó la figura serena y potente del ya entonces general, su afabilidad distante y su conocimiento del tema que se le estaba presentando. No le he guardado un minuto de silencio, que me parece un acto ridículo, pero si he rezado por su eterno descanso un Padrenuestro.
La muerte del general, aparte de los ditirambos inevitables de los medios en estos casos y de los muy sentidos artículos de los analistas serios, ha desencadenado, de nuevo, la curiosa perplejidad que para muchos sigue en vigor en torno al suceso del 23-F , cuya gestación, desarrollo y final no logró aclarar ningún autor de los que han ofrecido alguna versión escrita, ni, por supuesto, el juicio de Campamento en el que fueron encausados unos pocos de los participantes y condenados varios, pero no el enigmático e inquietante Comandante Cortina del CESID.
La muerte del general se ha producido a corta distancia temporal de la aparición en la prensa de algunos resúmenes de las Memorias de Jordi Pujol en las que confirma que Enrique Múgica, a la sazón encargado de la política de Defensa en el PSOE, se reunió con él para tratar sobre la conveniencia de formar un Gobierno de concentración, bajo la presidencia de un mando militar de prestigio, en un momento en que la UCD se erosionaba y la transición democrática sufría horas bajas. Hablo de confirmación ya que ese dato y la asistencia o apoyo del General Armada a esa reunión fue traído y llevado a lo largo del juicio de Campamento, aunque el tribunal pasara sobre él, como mirando para otro lado. Múgica ha dicho que Pujol debe haber escrito esa supuesta reunión en broma, pero tampoco hay que olvidar que el Teniente Coronel Tejero se "da de baja" en la acción militar cuando conoce que Armada es portador de una lista de personajes de la época, de todos los partidos y grupos, para formar un Gobierno que él iba a presidir.
La muerte del general parece haber dejado sin saber cómo dos generales de acendrada vocación monárquica, MIlans del Bosch y Armada, se embarcan en una acción como la del 23-F sin contar con el Rey. Pero, me temo que ni el propio Sabino Fernández Campos - que tampoco lo habría contado nunca, por lealtad y discreción- fuera capaz de explicarlo. En mis crónicas del 23-F, como único periodista que, entre los muchos que lo presenciaron con más o menos dedicación, asistí, sin ausentarme ni un minuto, a todas las sesiones, del juicio de Campamento, ya manifesté la opinión de que Armada, en algún momento anterior al 23-F, debió entender que el Monarca aceptaba la idea que manejaban los políticos de unos y otros partidos sobre la necesidad de dar, lo que se llamó un "golpe de timón". Y así se lo hizo saber a Jaime Milans del Bosch, quien como otros muchos militares no se hallaba precisamente feliz en aquellos tiempos complicados de la implantación de un sistema político nuevo. Tengo para mí que el entonces Capitán General de la III Región Militar no habría sacado ni un tanque a la calle de no creer en la inducción real y así vino también a demostrarlo el hecho de que acató la orden del Rey de retirar los que había hecho circular. Aunque el papel de Armada me queda más en la duda, mantengo la idea de que también alguna conversación con el Rey le hizo creer que veía con buenos ojos la solución del Gobierno de Concentración que tantos políticos manejaron aquellos días. Probablemente Armada tiró de su memoria y recordó que otro Rey, Alfonso XIII, había encontrado una solución de ese tipo en el Gobierno de Primo de Rivera. La acrisolada lealtad, en el caso de ambos generales, no ha permitido aclarar la cuestión con absoluta nitidez.
La muerte del general, aunque yo ya he anticipado mi opinión al respecto, para otros ha llevado a la tumba, de momento - pues no hay que descartar que en el despacho del difunto se conserven algunos papeles de transcendencia para entender mejor no sólo la gestación del 23-F sino muchas otras actuaciones y conductas en relación con la vida política española- su conocimiento exacto o sus dudas sobre las cuestiones anteriores. Lo que resulta indudable es que puso su inteligencia y su lealtad al servicio de la Corona y decidió con su consejo, y seis palabras, el fracaso de una solución que no consideró la adecuada para su Patria. "Ni está ni se le espera" aunque no es una frase tan ingeniosa como se pretende, -pues él mismo ha explicado que fue la respuesta a un general Juste, que tras saber que Armada no estaba en Palacio, repreguntó "¿para cuándo es esperado?"- si fue tan efectiva que desembarcó a la División Acorazada del apoyo que, en principio, se había convenido.
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10 Octubre 2009
Es Zagreb una ciudad por la que da gusto pasear, tanto por estar dotada de amplias aceras, como por ser numerosas las plazas y calles peatonales. Por ellas he deambulado morosamente, junto a colegas de medio mundo, contemplando los edificios de distintas épocas, deteniéndome ante las fuentes de curiosos juegos de agua, admirando las estatuas y, entre ellas, las levantadas, al uso moderno, a pie de calle, en las aceras, como si el representado estuviera andando o formando parte broncínea del banco en el que aparece sentado. Esta moda lleva mi imaginación desde Zagreb a Oviedo, donde también hay profusión de tal tipo de estatuas, o a Madrid, que plantó también en la calle, entre otros iconos y personajes, a la Violetera del cuplé.
En Zagreb, sobre todo en la parte baja, son famosos los cafés, con amplias terrazas, bajo vistosas sombrillas, amuebladas con cómodos sillones, ocupando muchas vías sin acceso al automóvil. Son establecimientos que reproducen las clases sociales, porque, según se me hace saber, en algunos sólo se reúnen los políticos y es fácil verlos al comenzar la mañana, antes de empezar su trabajo, y, en otros, bulle la juventud de los estudiantes, mientras hay terrazas en las que sientan cátedra mercantil, o hacen ostentación, los "parvenúes". Miro a la gente sentada y pienso en una paradoja, reproducida en todos los países y en cualquier tiempo: La de los enriquecidos, de repente, a causa de la guerra, que, al tiempo que daña gravemente a los pueblos, tantos beneficios produce a algunos "enchufados" en las Administraciones Públicas, a los negociantes inteligentes, a los avispados y, en algunos casos, incluso a ciertos delincuentes de guante blanco.
El centro comercial de Zagreb es precisamente esta parte baja. El punto de encuentro de la gente suele ser la plaza de Ban Josip Jelacic, presidida por la estatua ecuestre de ese noble croata, con construcciones de los siglos XIX y XX. Una estructura urbanística de siete plazas relacionadas entre sí, permite hacer recorridos fáciles y contemplar los edificios más tradicionales de la capital; entre ellos muchos teatros y museos. Se muestra a mis ojos, encantador, el mítico Museo Mimara, entre cuyos tesoros hay algún Velázquez, y me atrae especialmente la rotundidad del Teatro Nacional Croata, delante de cuya fachada se encuentra el, tan fotografiado por los turistas, "Pozo de la Vida", cuyo brocal está rodeado de figuras humanas entrelazadas en artístico bronce. Otras obras, acordes con las más modernas escuelas de arquitectura, se han levantado en un tiempo más cercano, como el circular edificio del Hogar de los Pintores Croatas. Cerca de la plaza Jelacic, se alza el barrio llamado Kaptol, una colina donde destaca la catedral que, desde el siglo XI, marcó la influencia católica en Croacia, aunque guerras, incendios y persecuciones, no dejaron mucho de ella, si buscamos más allá del siglo XIX. Hoy se levanta en estilo neogótico, con dos agujas finísimas de 104 y 105 metros de altura respectivamente. En el interior, tras el altar mayor, se halla el sepulcro de Monseñor Stepinac, el cardenal que, sólo porque amaba a Dios y al prójimo, sufrió los horrores de la tortura comunista durante varios años. Vidrieras, lámparas, tumbas de piedra y de mármol, estatuas, el tríptico de La Pasión del Altar Mayor, cuyo centro con la Crucifixión se atribuye a Durero, y otros retablos hermosos hacen de la visita una lección de arte, que completa el hermoso púlpito barroco sostenido por un ángel y rematado por otro. Frente a la entrada del templo, dedicado a la Asunción de María y a San Esteban, se alza, sobre una fuente, una larga columna cuyo extremo ocupa la Virgen. En los aledaños, las Casas de los Canónigos reafirman el origen del topónimo zonal, en tanto, a un paso, donde hubo un dédalo de callejuelas en el pasado, hoy se ofrece un espacio abierto al amplísimo mercado de Dolac. Tras la compra diaria, muchos creyentes siguen un corto paseo hasta la encantadora iglesia gótico-barroca de Santa María.
Como aviso para el visitante, y sin perjuicio de mucho que descubrir por cada cual, debo hacer mención a la plaza del rey Tomislav. La imponente estatua del monarca a caballo se destaca en este espacio, uno de cuyos límites adorna la alargada fachada de la estación de ferrocarril con aire decimonónico. Allí se han rodado varios filmes sobre los tiempos gloriosos del "Oriente Expreses". Una segunda referencia merece la calle Illica, la más larga de la urbe, recorrida por el tranvía, para fácil conexión entre la parte baja y la llamada Ciudad Alta. Y que nadie se pierda un viaje en el funicular desde el que alcanzará visiones inéditas de una ciudad realmente interesante, no sólo por su arquitectura sino también por su entramado en la naturaleza. A este respecto podría decirse que, si casi desde cualquier panorámica el visitante alcanza las torres catedralicias, igualmente hallará mil perspectivas de árboles y flores. Recomiendo, además, que nadie olvide subir al Sheraton-Panorama para tener otra idea de Zagreb por encima de sus tejados, entre los que considero el más llamativo el multicolor de la atractiva Iglesia de San Marcos (siglo XIII), muy cerca del Parlamento Estatal.
La gastronomía, que es ingrediente fundamental en un destino turístico, destaca, por lo que a mis gustos respecta, en todo lo que se refiere a verduras, carnes y pescados. El queso da a determinados platos un gran atractivo, según he podido escuchar a mis amigos y colegas. No puedo certificarlo, dado que, desgraciadamente, una mala educación de mi gusto me hace reprobar todo plato que lleve lácteos, salvo el cántabro arroz con leche. Pero he de decir que, siendo también personalmente enemigo de las sopas, he probado las croatas y me he dado con fruición al consumo de las varias que he probado; las califico de excelentes. Restaurantes típicos y europeos hay para todos los gustos y, al menos en los hoteles que he visitado, especialmente en el restaurante "Fontana del Rey Tomislav" del Sheraton, los "buffets" son extraordinarios. Para no comer a palo seco, yo prefiero la cerveza nacional, extraordinaria, aunque no hay censura para ninguna extranjera y se ofrecen vinos de la tierra muy notables. El agua para consumo es un bien de alto coste en Croacia, pero ni escasea ni se repercute sobre el visitante. Se consume embotellada, mineral o natural. Y quienes la sirven, como en el resto de su trabajo, son eficaces y especialmente amables.
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA BRERA
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21 Septiembre 2009
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha anunciado su disposición a convertir a los profesores en autoridad pública; decisión bien acogida por el estamento docente, harto de ver cómo sus alumnos se les suben a las barbas. No sé si la medida mejorará las cosas, pero observando cómo muchos jóvenes- y adultos- tratan hoy a la Policía, dudo bastante que el ser autoridad pública conlleve el debido respeto del alumno al profesor. Creo que la quiebra de valores es tan fuerte que, mientras los padres no vuelvan a encarnar los derechos que señala el Derecho Natural y a ejercer sus deberes, la nueva medida va a tener poco éxito.
Puedo presumir de haber ejercido la docencia en todos los ámbitos, incluido el de la enseñanza media y el de la universitaria y pienso que probablemente la seguridad en uno mismo, el autorespeto y una cierta dosis de diplomacia salvaría a muchos profesores de la agresividad de sus alumnos salvajes, porque en lo que hoy es la selva escolar, también hay ejemplos nefastos entre los docentes. Al pensar sobre la cuestión, he recordado algunas vivencias como la siguiente:
En una ocasión - yo tenía nueve años-, un profesor salvaje - que también los hay - quiso azotarme con grueso palo por equivocarme, de diez, en cuatro problemas matemáticos. Según su ley correspondían dos azotes por cada error y a mí, por tanto, ocho. Mientras iba azotando a los más zotes que yo, pues imponía el castigo por orden decreciente, pensé en mis padres y los sentidos del deber y de la dignidad que me habían inculcado. Al entrar en capilla, mientras sufría el varapalo uno de mis compañeros, salí del aula y me dirigí a mi casa, no sin antes decir, con aquella educación, precisa y preciosa, que mi madre me inculcó, "me permiten pasar" al director del colegio que, hablaba con otro profesor, uno apoyado a cada lado de la puerta de salida del Colegio. Conté en casa lo ocurrido y mi madre solicitó, conmigo, una entrevista con el director, a quien, sin agresividad verbal, manifestó su desagrado por el sentido de la disciplina que el "matemático" imponía en su clase. El director fue comprensivo, llamó al maltratador, y mientras él aclaraba las cosas, mi madre comentó: "Si me hijo merece algún castigo, me parece adecuado que se le imponga, pero nunca poniéndole la mano encima". El profesor era tan avieso de intenciones, que recogió el guante y durante todo el curso, al comenzar la clase, me sacaba del pupitre y me hacía estar de pie, cerca de la pizarra "para que no me distrajera y aprendiera la lección del día, ya que era un niño muy sensible y no se me podía pegar". Pero nunca más maltrató a nadie. Tampoco mi madre pidió una indemnización, ni insultó al profesor y no dejó de llamarme la atención sobre la necesidad de apretar en aquella asignatura, preocupándose, de vez en cuando, de revisar mis trabajos.
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3 Septiembre 2009
En verano todo es posible y el grado de tolerancia aumenta, más que por decisión, por pasotismo. En verano ocurren cosas terribles, seguramente como en cualquier otra estación, pero tendemos a pasar de ellas, a enterarnos sin darles demasiado alcance, como si el calor nos aletargara y permitiera que nada nos sobrecogiera demasiado. Seguramente, por eso, los políticos deciden en verano cuestiones que, en otro tiempo, llevarían a la protesta en la calle o a que el pueblo se dejara ganar por un sentimiento de oposición, y a guardarlo para cuando se le pida el voto.
El verano también parece embrutecer las mentes tenidas por más finas o ilustradas y así acabo de leer que Saramago - un catastrofista disfrazado de cordero populista - ha escrito: "Dios no es de fiar", preguntándose "qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín". Da pena pensar en alguien desconfiado de Dios y con argumentación tan débil para mantener tamaña estupidez, como la de atribuir a Jehovah un desprecio al asesino Caín, al hilo de un relato bíblico que no hace sino ejemplarizar para hacernos comprender algo tan vivo y perdurable como es la oposición entre el bien y el mal. Pero, ya digo, en verano ocurre de todo.
Y entre esas ocurrencias de estío, se ha instalado la nueva gripe que ya no se sabe cómo denominar pues ha pasado de ser porcina a, simplemente, A, americana, o críptica para quienes nos cuesta recordar el nombre técnico- sanitario compuesto de letras y cifras. Como en un carrusel, la ministra del Ramo nos ha venido ofreciendo los datos de uno o más muertos cada día; la precisión de que ninguno moría de la gripe propiamente dicha sino de que ya andaban los afectados algo enfermos de otra cosa; la indicación, hoy, de que iban a vacunar a unos, la modificación al día siguiente de que los vacunados serían otros; la noticia de que la vacuna empezaría en Noviembre; la de que empezaría cuando se supiera que era efectiva y que todavía no ha sido suficientemente " testada", es decir, comprobada su eficacia. Y así sucesivamente... Al costado de la información de la ministra, que ya lleva unos días sin decirnos si ha muerto alguien más, o no, aparecen informaciones escalofriantes sobre el interés de algunas empresas internacionales, y el de determinados políticos norteamericanos implicados en el negocio de las drogas curativas, por extender la alarma social con objeto de inventar y vender determinados productos. Como es verano, salvo los hipocondriacos, la población no ha tomado la cosa a mayores. Veremos qué pasa en Octubre. De momento no sabemos si puede uno besar o dar la mano al prójimo ni siquiera para dar la paz, y sí parece que, en todo caso, la gripe nos exige no estornudar sin poner la mano tapando la boca, eso, como la de hacerlo al bostezar, es una norma de buena educación, de toda la vida, aunque Leire Pajín se la saltara en el Congreso.
Tampoco he detectado reacciones ante el pintoresco recorrido de la propuesta zapateril de ayudar con 420 euros a los parados que han dejado de cobrar el desempleo. Primero se anunció de modo que parecía asistir a todos tal derecho y así fueron las colas en el INEM, con el consiguiente enfado de quienes eran informados de que la medida protegía tan sólo a los que dejaban de recibir la prestación del paro en Agosto. Luego se dijo que con efectos retroactivos hasta Junio y el ministro Corbacho insistió ante los sindicatos en que no se podía hacer otra cosa. Al día siguiente de la declaración ministerial, Izquierda Unida exigió al mismo ZP que la ayuda llegara también a los que ya no fueron subsidiados en Enero y así se ha aprobado, porque, de no hacerlo, corría peligro el apoyo de esa formación, y otras de izquierdas, a los presupuestos generales.
No seré yo quien, ni en verano, proteste porque a los españoles sin trabajo se les busque una solución económica cuando dejan de cobrar la prestación de desempleo. ¡Todo lo contrario! Ahora bien, si un día el ministro competente ve imposible hacer lo que le piden, resulta muy sospechoso, e incoherente, que al día siguiente sea el propio presidente del Gobierno el que se comprometa en un desembolso cuyo importe es de una magnitud seguramente de imposible estudio en el día de margen habido entre lo que el ministro dijo y lo que hizo el presidente. Claro que hay que hacer una política social amplia y decidida, pero dentro de los límites que exige evitar la quiebra del Estado. Seguramente hay partidas presupuestarias que podrían desafectarse de su origen y ser llevadas a cubrir las nuevas necesidades derivadas de la actual crisis. (Por ejemplo el dinero dedicado a atender, desde la simple consulta asistida de intérpretes hasta complicadas intervenciones quirúrgicas en la Seguridad Social, a jubilados europeos instalados cómodamente en el litoral español, o la multiplicidad de emolumentos cobrados por algunos políticos en razón de sus cargos representativos en la Administración, en empresas públicas y en negocios particulares.) De otra parte ¿cómo asegurar que quienes no cobran paro desde Enero pasado tiene mayores necesidades que quienes no lo cobran desde hace años, o no lo han cobrado nunca, pese a no tener empleo? ¿Y dónde está la justicia exigible en este tipo de acción social, cuando se establece discriminatoriamente a favor de asalariados dependientes, olvidando la comunidad de autónomos - muchos directamente vinculados al servicio a otros empresarios- tan extendida en nuestro país y tan duramente tratada en estos momentos críticos? Se corre el riesgo de que surjan, sin pasar mucho tiempo, las protestas, que lógicamente encontrarían abanderado, de todas esas gentes no menos necesitadas que los parados de cobro agotado. Y digo riesgo en el sentido, ya anticipado, de que nadie, ni por supuesto el Estado, puede repartir sin límite; aunque, sin duda sería bien justo estudiar - no improvisar - la forma de atender también estos casos. Claro que la mejor forma de hacerlo sería la reforma laboral a la que empecinadamente, por mero populismo, se niega el Gobierno. Al paso que vamos pasaremos de las serpientes de verano a las anacondas de otoño.
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15 Agosto 2009
Dudo que haya en el mundo democrático país alguno que soporte una información tan interesada desde el punto de vista del Gobierno, como España. Y, por si fuera poco el intervencionismo gubernamental en buena parte de los medios, ocurre también que la incompetencia y falta de preparación de que hacen gala nuestros políticos de cualquier Partido, se traslada también a la información pública. Ahora mismo, ante una cuestión tan preocupante como la nueva gripe, resulta difícil comprender la falta de una campaña, amplia y bien construida científicamente, sobre las medidas de prevención. De momento, no se nos cuenta otra cosa que va muriendo gente, siempre ofreciendo la noticia con el complemento de que tenía problemas crónicos anteriores, lo que no parece ser cierto, al menos en lo que se refiere al último fallecido en Canarias. En todo caso llevar a la población a creer que la gripe carece de riesgo para el que no tenga problemas crónicos anteriores, ya es una barbaridad importante pues induce a una cierta laxitud de mucha gente que , gracias a Dios, es sana. También se ha informado de que va a vacunarse a ciertos grupos, llamando la atención que no figuren en ellos los de mayores y, por otro lado, que no se sepa si realmente habrá vacuna eficaz, o no, pues estamos todavía, al parecer, en tiempo de ensayos de laboratorio. ¿No pensarán los posibles destinatarios de las primeras vacunas, que van a ser una especie de cobayas y puede ser mejor quedarse cada cual como está?
El caso es que la gripe avanza y mientras el presidente de Costa Rica, Oscar Arias la contrae y lo comunica a su pueblo, añadiendo que es lo normal en un país donde la pandemia ha entrado, en España se nos dice que nuestra situación es mejor que la del resto de los países europeos. Lo malo es que también se decía esto demuestra situación económica por boca de los mismos gobernantes. ¿Puede uno fiarse?
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA BRERA
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4 Julio 2009
En menos de un mes, dos Airbús han caído, uno al mar y otro a tierra provocando la muerte de los pasajeros -cientos de víctimas-, con la sola milagrosa excepción de una niña. En el primero de los casos, el avión pertenecía a una prestigiosa compañía europea, en tanto, en el segundo, la dueña era una empresa, al parecer vetada para volar suelo europeo y de cuyo avión se dice que ya tiempo atrás se le habían detectado varias averías. Podrían entenderse los accidentes aéreos en el tiempo de los pioneros, pero la industria aeronáutica ha alcanzado un grado de perfección que no resultan asumibles dos terribles siniestros en tan corto espacio de tiempo. Sin embargo, los fallos mecánicos y el error humano siguen estando presentes, con efectos negativos sobre los usuarios y, en consecuencia, sobre los viajes y el turismo.
Probablemente los fallos mecánicos puedan llegar a obviarse totalmente, si en lugar del atender al coste de un aparato se apuesta por su valor; es decir, si, por una lado se insiste en a investigación y, por otro, se realizan las inspecciones periódicas en el plazo y con el riesgo exigible. Estamos, pues, ante un problema de dinero, ya que ambas cosas - investigación y revisiones - son caras. Y en un mundo guiado sobre todo por el egoísmo y el afán desmedido de lucro, la apelación ética, tiene escaso eco.
Y resulta que si nos referimos al error humano, aunque, gracias a Dios sean anecdóticos los casos, no falta un piloto borracho o drogadicto, o simplemente contemporizador con alguna desidia empresarial, ya sea por necesidad de no perder el empleo o por excesivo desprecio del riesgo, tampoco resulta fácil resolver el problema con cursillos de ética. Sin embargo, es en la llamada a la responsabilidad de los pilotos donde es más posible mejorar la situación. Para los de auto sentida vocación heroica, destacando su responsabilidad al permitir que se embarque en una aventura incierta todo un pasaje, por mucho que ellos se justifiquen pensando que serían las primeras víctimas en caso de fatalidad. Y para los agobiados por el temor a un despido, inculcándoles valores de autoprotección física y de solidaridad, que les llevaran a negarse a tomar los mandos de un avión no presentado a pista en perfectas y comprobadas condiciones.
Pero allí donde no llegue la reflexión de los empresarios o de los pilotos, en su caso, los gobernantes han de estar al quite. No es admisible que la Comunidad Internacional no disponga de medios coactivos para dejar en tierra un aparato del que se dice que se le habían detectado varias averías antes de su último vuelo. Por el contrario, resulta monstruoso que se pueda prohibir a una aerolínea incompetente volar sobre un determinado territorio, pero pudiendo hacerlo fuera del espacio en el que se le ha declarado irregular. Ni cabe admitir que los Estados no endurezcan la legislación de tal modo que un piloto que denuncia el estado imperfecto de la máquina que va a tripular, no tenga derecho a que el avión sufra una inspección independiente. Por lo demás todo piloto debería estar protegido, por ley, mediante un contrato blindado frente a esa situación que respalde su continuidad en la Aerolínea si su denuncia se confirma.
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22 Junio 2009
Con paso rápido, pues sólo disponíamos de tres días, nueve periodistas especializados en información turística, en activo en diarios y otras publicaciones, hemos iniciado la visita de Faro, donde destaca su doble personalidad -espiritual, expresada en su Catedral, y práctica, según se advierte en su estupenda y bien surtida zona comercial y con el ferrocarril cercano a la ría, como una estampa de litografía. Hemos almorzado en la Pousada de Tavira, donde el chef ha hecho una auténtica demostración de cocina y de diseño gastronómico y cuya tabla de quesos y de postres se ha abierto a modo de bufet, de modo que mi indisciplinada vocación golosa ha llamado la atención de mis compañeros de mesa. No sabían que yo - salvo ante cocina como la que comento - cuando almuerzo de bufet, aprovecho la avalancha ajena hacia las copas, verduras, carnes y pescados y me lanzo directamente a los postres, todavía inmaculados y con ellos por todo alimento - y ¡vive Dios que no es poco!- cumplo, en esos casos, mi tradicional almuerzo de tres platos y postre.
La Pousada de Tavira, está en la zona del Castillo, cerca de la catedral con sus dos torres, en una de las cuales destaca la enorme esfera del reloj. El entorno está bien cuidado, incluyendo un antiguo depósito de agua, hoy elevado a maravilla técnica donde el juego de los espejos, al estilo pensado por Leonardo, permite ver desde el interior, gran parte de la ciudad. Del Castillo aún se conservan algunas murallas y en su interior un romántico jardín desde el que se pueden admirar los tejados tipo pagoda de muchas casas influidas por la presencia de los portugueses en Asia. Su puente romano es una reliquia monumental, sobreviviendo contra el tiempo. La Pousada de Tavira fue convento de San Agustín, fundado en 1569, y dispone de un recoleto claustro renacentista entre otras maravillas arquitectónicas, a las que hay que añadir todas las comodidades que la modernidad puede ofrecer a un huésped.
El recorrido en autobús nos ha acercado a Vilamoura con sus impresionantes marinas, donde toda parece sereno y deseable, su distinguido comercio y su playa de Falésia, para seguir hacia Albufeira donde destaca su playa de los Pescadores y, bajando colinas residenciales, se puede uno asomar en Pau de la Bandeira y divisar los arenales limpios y las aguas tranquilas. Almorzar luego en la Pousada de Sagres y visitar su fortaleza obliga a recordar a aquellos reyes como Enrique el Navegante que tuvieron aquí sus astilleros para soñadores sin límite. Describir los acantilados de esta zona, la valentía de los pescadores en pie sobre salientes de las rocas, a alturas que dan vértigo, los colores de las aguas y los cielos, es tarea sólo posible para mejores plumas que la mía. Incluso en el camino, como por ejemplo entre Sagres y Lagos, el verde de la campiña, se interrumpe para darnos una muestra más de un pasado glorioso: La iglesia de Guadalupe donde el rey rezaba y descansaba en sus desplazamientos de una villa a la otra. La cercana Alvor - aquí todo está cerca - nos ofrece "el pan y la sal" en el Hotel Pestana Alvor Praia y otra vez la buena gastronomía, en la que es adelantada la Cadena hotelera, tienta nuestra gula; aunque, hay que decirlo, en competencia con el atractivo de la bajada a la playa desde los jardines del hotel y la contemplación de una puesta de sol como hay pocas en el mundo.
Entre tanto lugar apacible, encantador, interesante, la visita al Cabo San Vicente colmó el vaso de la emoción. El Finisterre portugués, con su Faro, su Fortaleza, sus cortados sobre la mar océana, impresionan, incluso aunque no se leyera la triste placa que, al borde del abismo y en memoria del joven turista Sven Greef, que allí se despeñó, han dejado sus padres dando cuenta del hecho "para advertencia" de quienes pudieran correr la misma mala suerte.
Para terminar el recorrido, visitamos la Fortaleza de Portimao. Desde su altura se divisan las amplias playas o las marinas repletas de yates de recreo. Su largo paseo marítimo tiene el encanto de la altura y la diversidad de los edificios, incluyendo el Hotel Oriental, totalmente de arquitectura y aspecto árabe, poniendo así una nota más que añadir al romanticismo de una zona muy atrayente para disfrutar de unas vacaciones.
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5 Mayo 2009
Ese fenómeno de la naturaleza que es el tenista Nadal, cuenta además con un sentido común y una humildad tan notable que casi se ha enfadado, al ganar su más reciente trofeo en Roma, considerando que la gente ve natural que gane, pero él cree que es necesario valorar cada triunfo. No lo ha dicho con altanería, sino como, asombrándose tanto de sí mismo como nos asombra a los demás. Con una cierta dosis de pena, en sus declaraciones adelantaba un futuro que le llegará, cuando los triunfos se le nieguen, de modo que insistía en la necesidad de valorar cada éxito y no tomar como rutina el que, campeonato tras campeonato, consiga ser triunfador. Es tan grande que, como enseñaron tantos filósofos notables, sin engreírse en lo reiteradamente conseguido, extendía un paraguas premonitorio sobre lo que algún día sucederá, pues el tiempo pasa sobre todos los hombres y a ninguno permite ser muchos años campeón, ni siquiera mantenerse en forma.
Probablemente, en este tiempo de valores pervertidos, no haya mejor lección, para los jóvenes que el ejemplo de Nadal, un sufridor cuyo triunfo, más que en la superioridad técnica - sin que pueda yo decir que no la tiene, muchos menos cuando no soy un experto en ese deporte... ¡ ni en ninguno ! - se basa en la superioridad ética, en la voluntad de alcanzar la meta, lo que le obliga a dar todo, sin renunciar a superar las dificultades que encuentra en cada partido, por tremendas que, a veces, sean.Miguel Ángel Garcia Brera.-
servido por javierre
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