EMIGRACIÓN LATINOAMERICANA
SOBRE
Los mandatarios Centroamericanos, reunidos en El Salvador, han solicitado mediante una declaración especial dirigida a
El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, al hacer uso de la palabra se refirió a la importancia en estos momentos de la defensa de los derechos humanos de los emigrantes, ya sean legales o ilegales, pues a partir de la última medida adoptada por
Hasta aquí tomo la noticia de un digital americano y comprendo que la declaración está cargada de razón. El problema es que no es menos razonable la precaución con que debe acogerse a los emigrantes en un Continente que no dispone de los medios capaces de insertar a todo el que quiera venir a establecerse aquí. La situación de los países americanos desde el siglo XV y especialmente durante los siglos XIX y principios del XX permitía la llegada masiva de emigrantes, y su aporte intelectual y económico fue muy favorable para el desarrollo hispanoamericano. Sin embargo, Europa, aún necesitada de mano de obra, no puede abrirse tanto que haga peligrar su estabilidad social. No tengo la menor duda de que la deuda Europea con América es importante, y la española mucho más. Eso obliga a dar preferencia a la emigración de quienes hablan nuestra misma lengua y tienen parecida identidad; obliga también a recibir el máximo de personas que puedan aquí establecerse, sin perturbar la seguridad y la economía. No hemos de olvidar que en España crece cada día el número de parados, debido a la crisis que soportamos y no tiene sentido abrir los brazos a quienes aquí no van a encontrar en estos momentos lo que buscan. Recientemente el presidente Zapatero, no sólo se ha comprometido a mantener la ayuda a los países más necesitados, sino también a denunciar a los Estados que incumplan los compromisos de ayuda. Pues bien, sin perjuicio de aceptar con agrado, y respetando sus derechos, a los contingentes que podamos asumir, es urgente el envío de fondos para la ayuda al desarrollo y la promoción de empresas mixtas que, por encima del afán de lucro, llevan a los pueblos que lo necesiten una posibilidad de formarse y trabajar en su propia tierra.
Valoremos pues la declaración de El Salvador, reflexionemos sobre su contenido y hagamos cuanto esté en nuestra mano, sin extender los problemas por una mala planificación de un asunto tan complejo, para ayudar a los pueblos que lo requieran y, por lo que a España se refiere, a nuestros hermanos de América.
