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La Coctelera

javierre

9 Septiembre 2008

EL RAYO Y LA LOTERIA

El pasado mes de Junio, Breanna Helsel, de 16 años, estaba en su casa de Blanchard (Michigan), observando las tormentas. Vio que entraba agua por la ventana de la cocina y, cuando quiso cerrarla, le alcanzó un rayo, que sólo le causó pequeños hematomas. Fue, dijo, una sensación parecida a cuando "se duerme el pie". En el hospital los médicos dijeron que la muchacha tuvo mucha suerte, aunque no hace falta estudiar Medicina para hacer tan simple aseveración; claro que el diagnóstico no dista mucho del que hacen algunos galenos españoles, sobre todo en las urgencias, que por todo saber, tras reconocer por encima al paciente. dicen cosas como esta: “Refiere episodios de dolor de cabeza, refiere malestar en el trabajo”, etc. Y resumen que se trata de una depresión posvacacional, sin explicar si han comprobado – lo que casi nunca hacen – por qué le duele la cabeza o si el malestar laboral se debe a anemia, carácter rebelde, astenia o lo que sea. Los médicos de Michigan, en lugar de las consabidas píldoras, recetaron a la paciente que, dada su suerte, jugara a la lotería. Ella siguió el dictamen médico – tipo Bernard Soria cuando el aceite de colza - y compró un boleto. Cuando miró la lista de premiados, había ganado 20 dólares.

A mi me ha recordado una de las cinco o seis veces que he jugado a la lotería. Fue en Bogotá, recién desempacado, como dicen por allá. Asediado por los vendedores callejeros, compré un boleto, y al preguntar el precio, me enseñaron una lista en la que figuraba el mismo. Creo que eran 100 pesos. Aunque nunca me alcanzó un rayo, sí me tocó un premio en una cantidad diez veces superior a lo que valía. Cuando fui a cobrar, me dieron simplemente el reintegro y me enteré que en Colombia cada Departamento tiene su rifa y sus precios y a mi me habían vendido el más barato cobrándome como si hubiera sido el más caro. O sea que pague cien por lo que valía diez y como premio me multiplicaron por diez el valor real, y no lo que, engañado, pagué. Con lo comido por lo servido saldé, sin pérdida, una de las cuatro estafas que he sufrido en mi vida. Le parta un rayo a mi suerte, mala incluso cuando es buena. ¡Cómo para jugar a la lotería!

Tags: rayo, loteria, suerte

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