Tú eras para mí la referencia,

el dolmen que ningún viento reducía,

el espacio seguro de una infancia

protegida de edades y de tiempos;

sin ventanas a la melancolía.

 

Tú fuiste la montaña de mis pasos,

el inicio en el verbo y en la estética.

Me asombraba tu ética. Me hacía

sentirme dominante señor de mi futuro,

el cuarzo atravesado por tus ojos.

 

Un día pareció que tus abrazos

ya nunca más me prenderían

y el cristal de mis ojos,  derivados

a regiones moradas, se hizo añicos

para habitar los tuyos tan amados.

 

Ahora que tengo la edad que tú tenías

sigo regando rosas en tu huerto,

acaricio violetas aromáticas,

me rio con tus labios de profeta

y te siento ocupándome al completo.

                                          Miguel Ángel García Brera, España.

 <p>Con este poema participo en el segundo <a href="http://heptagrama.com/sp/arte-poesia-concurso-2010.htm">Concurso de Poesía</a> de <a href="http://heptagrama.com">Heptagrama</a></p>