FITUR, la Feria del Turismo celebrada en los últimos días de Enero en Madrid, no ha sido este año inmune al virus de la recesión que nos carcome a todos los españoles, menos al presidente del Gobierno para el que todo está ya superado y comenzamos a crecer. Claro que el crédito de FITUR es muy grande, y aunque he creído ver el certamen con menor empuje que en años anteriores, lo cierto es que ha cumplido un alto porcentaje de sus objetivos en cuanto a número de expositores, visitantes y negocios realizados. Otra cosa es que el aire de fiesta, que protagonizaba en esta Feria una industria -la del turismo- cuyos resultados cada año eran mejores, me haya parecido menos alegre que en el pasado. Quizá sea una visión excesivamente personal y lastrada por el hecho de haber iniciado mi participación asistiendo a la cena, que anualmente ofrece en esta ocasión el Ayuntamiento de Calpe, durante la cual recibí dos malas noticias pues, de un lado, el activísimo y eficaz concejal de turismo, Juan Roselló, llegaba al ágape con varias costillas rotas en una caída y, por otro, el director de Top Turisme, Juan Portolés, estaba ausente, recién ingresado en una UVI, de la que, gracias a Dios, ya ha salido, aunque perdiéndose FITUR donde siempre tuvo algo que hacer por su tierra y por su revista.
FITUR tiene una larga mano que va más allá de las horas en que uno ha de visitar stands o acudir a las citas y presentaciones que se ofrecen en su recinto. Y han de elegirse los tiempos para no desairar a nadie y barajar bien, con afán de hacer repóker, las cartas de invitación recibidas. De la última edición, por distintos motivos, elegí el almuerzo de Túnez y la cena de Egipto. En el primero compartí mesa, -por "imposición" amistosa de Enrique Sancho, director de Open Comunicacion, y gestor del acto y de su protocolo, junto a Mohamed Labidi, director de la Oficina en Madrid- con el director General de Turismo, Mohamed Maali y el nuevo director para España y Portugal, de Tunisair, Moncef Ben Dhahbi, hallándome flanqueado por cinco colegas periodistas de turismo, todas ellas mujeres inteligentes y emprendedoras, a juzgar por la conversación que mantuvimos en mesa redonda. Se llaman Pilar Carrizosa, periodista y autora de libros muy originales, Carmen Garrido, de RNE, Gema Alcaide, de Viajar TV, Martha Muñoz, de One Planet y Nuria Pérez, Subdirectora de Radio Ebro. En la cena del Ritz, Egipto, con su embajador, el muy inteligente Yasser Morad, que anunció su traslado y se despidió afectuosamente de España, y su Consejero de Turismo Magued Abou Sedera, junto al presidente de la Autoridad Egipcia de Turismo, Amr El Ezaby, el presidente de la Asociación de Periodistas de Turismo egipcia, Salah Attia y otras personalidades, ofreció un interesante y exótico concierto de marimba a cargo de la laureada artista Nesma Abdel Aziz, en un ambiente de la máxima calidad, incluyendo la gastronomía.
Importante en FITUR son los actos del "Día de la Comunidad", en la que cada una de las 17 alterna el, generalmente infumable, discurso del presidente de turno, con alguna oferta gastronómica en la que alcanzar la loncha de jamón o el "fino" exige una preparación física imponente, aunque a algunos con el descaro les basta. Como los políticos, en general, me aburren y el abrirme paso a codazos contrasta con la consigna de mi madre cuando me exigía, en aras de la buena educación, que siempre dejara pasar a los demás primero, no suelo acudir a los stands en el Día de su fiesta. Pero hago una excepción con Cantabria: Primero, porque el presidente Miguel Ángel Revilla no pronuncia un discurso, sino que nos habla a sus coterráneos con absoluta familiaridad, precedido por el Consejero de Turismo, Cultura, y Deporte, Javier López Marcano, que recuerda lo mejor del año pasado y deja bien sentado el programa de su Consejería para el inmediato devenir. En segundo lugar, me acerco a Cantabria porque soy un adicto a sus productos, desde la anchoa inigualable o las rabas sin par, hasta los dulces como la corbata, la pantortilla y cientos más, pasando por los buenos vinos que ya se hacen en aquella tierra y, ¡no digamos!, el orujo sin rival. Y, aunque en Cantabria se produce mayor aglomeración que en ningún otro stand, tanto por el atractivo de su instalación y la universal fama de sus bellos paisajes y monumentos, como por el placer de saborear sus famosos productos, para un nacido en esa bellísima tierra, es más fácil llegar hasta los manjares, sin sufrir empujones ni contratiempos.
En su intervención, Javier López Marcano, presumió, con razón, al dar los datos de su Consejería. En un año de crisis, la Comunidad los ha registrado mejores que el resto de las Comunidades españolas. En Cantabria subieron los turistas un 2,83% respecto al año anterior, incremento casi único en el ámbito nacional donde bajaron el 6,6%, con excepción de Madrid. Y me pareció un detalle digno de un político de altura, que el Consejero, al repasar la oferta cántabra y llegar a Cabárceno, citara al expresidente del Gobierno de Cantabria, Juan Hormaechea, que tuvo la genial idea de construir el Parque donde hoy nacen con cierta habitualidad osos, elefantes y, no hace mucho, un mono colobo, cuya raza está en peligro de extinción. Otros políticos, desgraciadamente para los ciudadanos, al turnarse, se habrían cargado el Parque por ser iniciativa de un dirigente de otro Partido.
El presidente Revilla, a su aire, como siempre, explicó a los visitantes haber tenido un sueño en el que veía "el esplendor de la tierra más maravillosa del mundo", que - digo yo- no hace falta soñar para saber que es Cantabria. En su sueño, el presidente cántabro pudo ver el tren de alta velocidad que, en 2015, unirá la capital cántabra y Madrid, y otro AVE a Bilbao para enlazar Cantabria con la "Y vasca". Y vio además que, en 2016, el aeropuerto de Parayas alcanzará 1,5 millones de pasajeros y Santander será elegida Capital Europea de la Cultura.
Como perfecto maridaje entre una Feria de universal renombre y una elegante y atractiva Comunidad, la de Cantabria ha resultado ganadora absoluta de los premios FITUR 2010 al mejor producto de turismo activo, convocados por FITUR y la revista Aire Libre por las propuestas de la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria: "Por los caminos de Cantabria" y "Cantabria en el camino - Xacobeo 2010". Además se eligió también a Cantabria como ganadora en la modalidad Cultura.
Ahora, mientras en mi tierra se siguen elaborando proyectos y convirtiendo sueños en realidades, como el de convertir los Paradores de Santillana del Mar y Limpias en Paradores-Museo, los jóvenes estarán preparando "Las Marzas", una costumbre casi perdida que, según acabo de leer, se recupera. En Reinosa, con mis compañeros del Colegio "San José", yo las cantaba el último día de Febrero. De entre las varias coplas del repertorio, la que más me gustaba eran las de "Los sacramentos de amor/niña te vengo a cantar." Las íbamos entonando, recordando el Astete, pero añadiendo referencias al amor. Al llegar el séptimo, la letra era ésta; "El séptimo es matrimonio/ que es lo que vengo a buscar/ que, aunque tus padres no quieran/ contigo me he de casar". El caso es que no se cantaba a la novia, sino indiscriminadamente. Acudíamos a todas las casas donde había mocitas, y las puertas se abrían, preguntábamos si "cantamos o nos marchamos", y raro era quien no nos escuchaba un rato, gratificándonos con dulces, fiambres o dinero para luego hacer alguna fiesta. La recuperación de "Las Marzas" me ha interesado tanto como la brecha abierta a la vanguardia por los "Desconciertos del café" que trae a Santander y a su " Café de las Artes" una música de élite, en un adecuado recinto con no más de cien plazas de aforo. Espero no tardar mucho en poder asistir a uno de esos "desconciertos" mientras pienso en ellos ante un café irlandés.
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